domingo, 19 de septiembre de 2010

Los Chembots: ¿Ejército Biónico?



Por Germán Fernández, Colaborador de Prensa Latina

La nanotecnologia constituirá la segunda Revolución Industrial en el Siglo XXI, según el criterio de muchos especialistas.

Fue Richard Feynman, considerado el padre de la nanociencia y Premio Nóbel de Física, el que propuso fabricar productos a base de un reordenamiento de átomos y moléculas.

Este científico también vaticinó que los ordenadores, "trabajando con átomos individuales, podrían consumir poquísima energía y conseguir velocidades asombrosas"; desde entonces el mundo de la innovación tecnológica se ha ido transformado sensiblemente.

En ese campo, no se puede olvidar a otro de sus mayores visionarios, Eric Drexler, con notables aportes a la nanotecnologia molecular, es decir la construcción de nanomáquinas hechas de átomos y que son capaces, ellas mismas, de construir otros componentes moleculares.

Drexler en su libro Engines of Creation, publicado en 1986, ya "introdujo promesas y peligros de la manipulación molecular".

Si se tomara una definición de la nanotecnologia esta podría ser: "es el estudio, diseño, creación, síntesis en manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través del control de la materia a nano escala (de átomos) y la explotación de fenómenos y propiedades de la materia a nano escala".

Numerosos son los pronósticos acerca de la utilidad de la nanotecnologia para el bienestar de la Humanidad, ya sea en el campo de la medicina, de la industria y otras inimaginables aplicaciones.

Pero como casi siempre, no todo es dicha en este planeta Tierra y ya se tienen noticias de que la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Defensa (DARPA), de Estados Unidos, ha encargado a la Universidad de Tufts, una de las instituciones más antiguas de Boston, "el desarrollo de nano-soldados que se construirán con biomateriales y cuya estructura de funcionamiento estarán basados en la biomecánica de las orugas", parecidas a las del tabaco (Manduca sexta).

Estos soldaditos biónicos, conocidos como chembots (Robot Químicos) podrán introducirse en edificios enemigos a través de una rendija bajo las puertas, un conducto para los cables, un agujero en un muro, todos con dimensiones más pequeñas que los "soldaditos", dada su estructura gelatinosa que le da una extrema flexibilidad.

También estos chembots tendrán la posibilidad de desplazarse largas distancias y hasta trepar árboles. Una vez en el campo enemigo, se podrán metamorfosear y aumentar su tamaño diez veces, a la vez que adquirir una consistencia sólida, imprescindible para realizar su labor.

Según la información recopilada, estos engendros biónicos, para el mal, una vez cumplida su misión en el campo de batalla se pueden autodestruir y biodegradarse totalmente.

En el proyecto encomendado por la DARPA a la Universidad de Tufts, para el desarrollo de los chembots intervienen numerosos científicos de varias especialidades y áreas de investigación avanzada: de neurociencias, ingeniería genética, bioingeniería de tejidos, robótica y otros.

En lugar de concebir los chembots para el bienestar del hombre, la DARPA, como casi todo lo que se genera por esas mentes de la guerra en Estados Unidos, los utilizarán para algo muy distinto: su ejército biónico.

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